Atravesar una pérdida, un divorcio o una profunda crisis vital requiere por parte del terapeuta una sensibilidad especial y una presencia afectuosa. En esos momentos, la persona necesita un espacio seguro donde su vulnerabilidad sea recibida con respeto y no con juicios. Como terapeuta gestalt acreditada por la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG), dedico mi práctica a crear ese entorno de apoyo.
Enfoque gestalt y el tránsito de las emociones en el presente Mi trabajo se basa en los principios de la terapia gestalt, que ayuda a enfocarse en las vivencias actuales. El proceso de sanación comienza cuando la persona tiene la oportunidad de reconocer, nombrar y transitar abiertamente sus emociones, ya sea el miedo, el dolor, la rabia o el vacío. Ayudo a mis clientes a recorrer este camino, integrando con cuidado las experiencias difíciles en su vida.
Especialización en el duelo La pérdida es un proceso complejo que desestabiliza temporalmente nuestro mundo y afecta a todas las áreas, desde el bienestar físico hasta las relaciones sociales. En mi práctica aplico un enfoque integrativo para abordar las pérdidas y respeto profundamente el ritmo de cada persona. Cada historia es única, independientemente de la causa del dolor: el fallecimiento de un ser querido, una separación, la pérdida de la salud o la migración forzada.
La dimensión existencial de la terapia En este momento me encuentro profundizando mis conocimientos en el ámbito de la terapia existencial, la cual aborda las preguntas fundamentales de la existencia humana, como la búsqueda de sentido, el tránsito por la soledad y la adaptación a los cambios inevitables. La combinación del enfoque gestalt y la mirada existencial me permite acompañar a los clientes en las etapas más profundas de su crisis emocional, ayudándoles a encontrar paso a paso nuevos apoyos internos.
Ética profesional y seguridad Cada sesión se realiza en estricto cumplimiento con los estándares éticos de la AETG y bajo supervisión profesional regular. Estoy firmemente convencida de que la honestidad, la transparencia y la confidencialidad son la base de una relación terapéutica sana. Mi compromiso con cada persona que solicita ayuda es ofrecer un espacio seguro donde el profesionalismo se combine con una auténtica calidez humana.